Con la llegada del otoño, las temperaturas más bajas invitan a reconectarse con el calor de lo simple. Las infusiones se convierten en protagonistas del día a día, y el té, en todas sus variedades, gana un lugar privilegiado en nuestras tazas. Pero, ¿alguna vez te preguntaste qué tan importante es el agua que usas para prepararlo?
Agua de las misiones, proveniente de un entorno único de selva en la provincia de Misiones, es la compañera ideal para realzar el sabor de tus infusiones. Reconocida internacionalmente por Fine Water Society, esta agua se distingue por su pureza, su equilibrio natural y su mineralización débil, lo que la convierte en una opción perfecta para no alterar el perfil de sabor de los tés más delicados.
El agua, la clave silenciosa de una buena infusión
Muchas veces pasamos por alto que la calidad del agua impacta directamente en el resultado final del té. De hecho, los expertos coinciden en que una buena infusión depende de tres factores esenciales: el tipo de agua, su temperatura y el tiempo de infusión.
Aquí te compartimos una guía rápida para que aproveches al máximo tus pausas de otoño:
Temperatura ideal del agua según el tipo de té:
- Té verde: 65°C – 80°C
- Té negro: 80°C – 90°C
- Té blanco: 70°C – 80°C
- Té rojo: 95°C – 100°C
Tiempo recomendado de infusión:
- Té verde: 2-3 minutos
- Té negro: 3-5 minutos
- Té blanco: 2-3 minutos
- Té rojo: 3-5 minutos
La precisión en estos detalles, combinada con el uso de un agua pura como Agua de las misiones, garantiza una experiencia sensorial completa.
¿Sabías que el té es la segunda bebida más consumida del mundo, después del agua?
Se lo puede disfrutar en hebras, en saquitos o con hojas sueltas, y gracias a su versatilidad se adapta a todos los gustos y momentos del día. Justamente por eso, la calidad del agua con la que lo preparamos cobra aún más relevancia.
Agua de las misiones, con su origen natural en la selva misionera, es mucho más que una simple elección: es un compromiso con el sabor, la salud y el disfrute consciente. Este otoño, redescubrí el placer de una buena taza de té, comenzando desde la base: el agua.


