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El agua también transforma tus infusiones

Con la llegada de los días más fríos, las infusiones ocupan un lugar especial en nuestra rutina. Un té para comenzar la mañana, un mate cocido durante la tarde, una manzanilla antes de dormir o una infusión de hierbas para hacer una pausa. Cada una tiene su aroma, su sabor y sus propiedades, pero todas comparten un ingrediente fundamental: el agua.

Aunque muchas veces pasa desapercibida, la calidad del agua influye directamente en el resultado de cualquier infusión. Un agua equilibrada permite que las hierbas, hojas y flores desplieguen todo su potencial. Gracias a su baja mineralización, Agua de las misiones favorece una óptima extracción de aromas y sabores, respetando las características propias de cada preparación.

Nacida en el corazón de la selva misionera y reconocida internacionalmente por la Fine Water Society, Agua de las misiones se distingue por su pureza y su composición mineral equilibrada. Estas cualidades la convierten en la aliada ideal para preparar té, mate cocido e infusiones de hierbas, permitiendo disfrutar de una experiencia auténtica en cada taza.

Cada infusión tiene su temperatura ideal

No todas las infusiones requieren agua en ebullición. Respetar la temperatura adecuada ayuda a preservar los aromas, evitar sabores amargos y lograr una mejor extracción de sus propiedades.

-Té verde: 70 a 80 °C.
-Té blanco: 70 a 80 °C.
-Té negro: 85 a 95 °C.
-Té rojo: 95 °C.
-Manzanilla, tilo y otras hierbas: 90 a 100 °C.
-Mate cocido: 85 a 90 °C.
-Infusiones frutales: 95 a 100 °C.

Las infusiones forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. Acompañan momentos de descanso, de encuentro o de concentración y, según la variedad elegida, aportan propiedades digestivas, relajantes, antioxidantes o estimulantes. Por eso, la elección del agua también hace la diferencia. Cuando el agua es pura y equilibrada, cada ingrediente puede expresar todo su potencial.